martes, 25 de abril de 2023

TP Nº 11 Prepolítica y Política

Instructivo: Lea y  un cuadro sinóptico de los contenidos del siguiente texto


 PREPOLÍTICA Y POLITICA

Notas para la distinción de lo político dentro del campo total de las relaciones humana

Andrés Salvador

Introducción 

Sobre base de la distinción  hecha por Carl Schmitt (1888-1985) en su Concepto de lo político (conforme al texto de 1932) para establecer el elemento que permite distinguir lo político del campo total de las relaciones humanas, este trabajo se propone atendiendo al concepto de contexto material del derecho (Meabe, 1999:  118) el examen del complejo de relaciones materiales sobre la que se articula aquella distinción y su transfiguración en términos de relaciones significativas.


Antecedentes

El Concepto de lo político en Carl Schmitt En el título 2 de su Concepto de lo político (2009: 56-58) Schmitt afirma que: “Si se aspira a obtener una determinación del concepto de lo político, la única vía consiste en proceder a constatar y a poner de manifiesto cuáles son las categorías específicamente políticas” (Schmitt, 2009: 56) esto es establecer una diferenciación específicamente política distinta de lo moral, lo estético y lo económico, y que encuentra en la diferenciación entre el amigo y el enemigo (Schmitt, 2009: 56) entendida esta en el sentido de: “marcar el grado máximo de intensidad de una unión o  separación, de una asociación o  disociación” (Schmitt, 2009: 57).

El contexto material del derecho en Joaquín Meabe Entiende Meabe que el contexto material del derecho refiere  al: “Escenario interactivo material que sirve de base o plataforma a los sujetos o individuos concretos para edificar sus comportamientos normativos” (Meabe, 1999:  118).

Desarrollo

Naturaleza y prepolítica En estado natural los insectos (eusociales)[1] y los animales sociales, los primates y en particular los hominidos y homininos[2],  presentan una conducta orientada hacia otros[3] estableciendo relaciones que pueden describirse en términos de un comportamiento social complejo, estudiado en detalle por disciplinas como la etología, la sociobiología y la ecología del comportamiento.

Precisamente la agregación humana[4] en sociedades altamente organizadas[5],  es un hecho primario que establece entre los sujetos relaciones de pertenencia (endogrupo) y no pertenencia (exogrupo)[6] respecto del grupo de agregación[7], y que se asocia a relaciones (sociales) de fuerza y jerarquía (social)[8], elementos que aquí llamamos prepolíticos en cuanto se presentan como un sustrato material[9] (natural) de interés para el estudio de la política[10].

Cultura y Política Aun cuando es “el género Homo, el hombre en sentido amplio,  el ser que marca el cruce, en el linaje de los homínidos, de la zona que separa el psiquismo simple del psiquismo reflexivo” (Piveteau, 1982: 53-54)[11], estos elementos (relaciones sociales) prepolíticos probablemente adquieren carácter ético[12] y se tornan políticos con el homo sapiens,  los humanos anatómicamente modernos  y la  modernidad del comportamiento que le es propia  como resultado de la significación adquirida (atribución de sentido en la que el elemento adquiere un carácter simbólico)[13]  en un proceso de semiosis (Morris, 1994: 27) resultante de la interacción del elemento natural (prepolítico) con la cultura (Instituciones, ideas: creencias y valores, y cultura material)[14] que informa un complejo normativo[15]: esto lleva a significar la pertenencia al grupo como relación de amistad y la no pertenencia como enemistad, la fuerza como poder y la jerarquía en relación a la estructura de dominación.

Concepto de lo político La diferenciación específicamente política entre amigo y  enemigo que permite distinguir lo político del campo total de las relaciones humanas resulta de la acción orientada en términos significativos al reconocimiento o negación de la pertenencia de un sujeto a un grupo común, que se representa como el mayor posible y que delimita en adelante el horizonte de aquellos a quienes se reconoce como sujetos merecedores de un comportamiento ético (Ehrlich y Ehrlich, 1987: 64)[16] y que es expresión de la atribución de sentido por la cultura  al hecho primario de la agregación natural en un grupo[17]. 

Adviértase que el  grupo (en un sentido político) no se determina por el hecho que los sujetos estén agregados (lo que es un hecho natural o prepolítico) sino por las relaciones significativas de pertenencia (posibilitadas por la cultura) existente entre ellos, lo que lleva a entender la agregación en términos de lo que Max Weber llama una asociación (verbandes) política[18] histórica en sus formas (Heller, 1983: 19[19]) y dentro de la que se producen las interacciones que buscan orientar comportamientos[20] asociadas al fenómeno del Poder[21].

Es en relación a este grupo que se articulan las relaciones de amistad o enemistad postulada por Carl Schmitt (2006: 31-33) o de dominación y resistencia señalada por Michel Foucault (2001)[22] al par que constituye la asociación (verbandes) sobre la que recae la dirección o influencia en la dirección que Weber (1979: 82) llama política y cuya delimitación es la condición para la compresión de las relaciones consecuentes en términos de sistema.

La pertenencia al grupo y el carácter de sujeto de derecho El hecho de la pertenencia o no de un sujeto a un grupo informa el escenario interactivo material que sirve de base o plataforma a los sujetos o individuos concretos (contexto material del derecho) que sobre la afirmación o reconocimiento de esta pertenencia en términos significativos, construyen la diferenciación específicamente política entre amigo y enemigo que hace posible el reconocimiento o no del sujeto como sujeto de derecho (Persona).



Bibliografía

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                                              Barcelona, ed. Salvat, trad. cast. de Josep Cuello y Purificación
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                                               Buenos Aires, ed. Fondo de Cultura Económica, edición establecida
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Morin, Edgar  - Piatelli-Palmarini, Massimo   1983: El primate y el hombre.
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Piveteau, Jean      1982:   El origen del hombre.
                                             Buenos Aires, ed. Hachette, trad. cast. de Gabriela de Civiny, 1982.

Rahner, Karl y Overhage, Paul  1973: El problema de la hominización.
                                              Madrid, ed. Cristiandad, trad. cast. de V. Fernández Peregrina
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Schmitt, Carl        2009:     Concepto de lo político.
                                              Madrid, ed. Alianza, versión de Rafael Agapito,
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Thienemann, August F. 1984:   Vida y mundo circundante.
                                              Buenos Aires, ed. Eudeba, trad. cast de Héctor Meyer, 1984.

Waal, Frans de     2014:    El bonobo y los diez mandamientos.
                                              Buenos Aires, ed. Tusquets, trad. cast. de Ambrosio García Leal,
                                              2014.

Waddington, C. H. 1963: El animal ético.
                                              Buenos Aires, ed. Eudeba, trad. cast. de Mario A. Marino, 1963.

Weber, Max          2002:    Economía y sociedad.
                                              Madrid, ed. Fondo de Cultura Económica, trad. cast. de José Medina
                                              Echavarría, Juan Roura Farella, Eugenio Ímaz, Eduardo García Máynez
                                              y José Ferrater Mora, 2002.

Weber, Max         1979:     El político y el científico.
                                              Madrid, ed. Alianza, trad. cast. de Francisco Rubio Llorente, 1979.





[1] Cf. Sociedades de insectos en Carthy, 1970: 62-70.

[2] Cf. Osman Hill, 1964; en particular: El lugar del hombre en la naturaleza, pp. 15-25; ver también Waddington, 1963: El sistema evolutivo biológico, pp. 98-117 y El sistema evolutivo humano, pp. 118-146; de interés Thienemann, 1984: El hombre como miembro de la naturaleza, pp. 31-39.

[3] Cf. Conducta social en Carthy, 1970: 53-62. Como los animales solo pueden formar una sociedad si pueden comunicarse unos con otros (Carthy, 1970: 50) tiene en este asunto el mayor interés el estudio del origen del lenguaje, sobre esto cf. Rahner - Overhage, 1973: 249-274.

[4] Cf. Waddington, 1963: La evolución del sistema sociogenético, pp. 162-182.

[5] Cf. Ventajas de la vida social en Carthy, 1970: 52-53.

[6] Sobre los conceptos de endogrupo (in-group) y exogrupo (out-group) cf. Allport, 1977: ¿Que es un endogrupo?, pp. 47-49; y ¿Pueden existir endogrupos sin exogrupos?, pp. 58-60.

[7] Cf. Allport, 1977: La separación de los grupos humanos, pp. 32-35.

[8] Cf. Predominio y jerarquía en Carthy, 1970: 50-52.

[9] Cf. Aftalión, Garcia Olano y Vilanova, 1984: 21.

[10] Con otro alcance el termino es construido sobre la idea de Prederecho introducida por Louis Gernet en su: «Droit et prédroit en Grèce ancienne», L’Année sociologique, 3e série (1948-49), Paris, 1951, p. 21-119 (tomado de Anthropologie de la Grèce antique, Paris, Librairie François Maspero, 1968, p. 175-260).

[11] Cf. Piveteau, 1982: La mano y el cerebro: Nacimiento de la reflexión, pp. 40-48.

[12] Escribe C. H. Waddington: “Sostengo que el hombre se modela como un ser ético en virtud de su interacción con otros miembros de su grupo social” (1963: 117).

[13] Interesa aquí la observación de Jean Piveteau en punto a que: “El verdadero lenguaje no surgió sino en el momento en que se despertó la conciencia del signo en tanto que tal, es decir en el momento en que “el fenómeno expresado y el fenómeno expresivo se volvieron distintos uno del otro”” (Piveteau, 1982: 47-48). Sobre esto cf. Thomas A. Sebeok, De como una señal se vuelve signo, en Morin - Piatelli-Palmarini, 1983: 55-59, ver también la discusión posterior de pp. 60-65; y Waddington, 1963: 167-174.

[14] Cf. Chinoy, 1992: 35-44. Señala Osman Hill citando a N.C. Tappen: “El hombre es en primer lugar, un animal de cultura, que se ajusta a la conducta adquirida a través del principal medio de comunicación simbólica” (1964: 221-222); ver también: El desarrollo de la cultura en Koenigswald, 1984: 174-186, sobre la relación entre el desarrollo de la cultura y el lenguaje ver pp. 179-180; por fin Waddington, 1963: 172-173 y Piveteau, 1982: 47-48.

[15] Cf. Waal,  2014: Moralidad ascendente, pp. 233-249.

[16] Escriben Paul R. Ehrlich y Anne H. Ehrlich: “La historia de la progresiva ampliación de la inquietud ética de  la especie humana abre esperanzas de que la tendencia siga la dirección correcta. Desde la preocupación inicial por la familia o exclusivamente el grupo inmediato, se ha elaborado una tendencia constante a ampliar el círculo de lo que se considera merecedor de un comportamiento ético. Primero se incluyó la tribu, luego la ciudad-estado y, más recientemente, la nación. Durante el siglo XX, la preocupación de muchos grupos se ha ampliado a toda la humanidad” (Ehrlich y Ehrlich, 1987: 64).

[17] Sobre la relación entre código moral  y grupo cf. Waal,  2014: Comienzos humildes, pp.236-245, en particular pp. 238 y 244.  

[18] Weber (1979) desde el punto de vista de la consideración sociológica (p. 82) entiende esta asociación política como “una relación de dominación  de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia legítima (es decir, de la que es vista como tal)” (p. 84) que identifica “en nuestro tiempo” con el Estado (p.82) y con aquellas asociaciones políticas “que  fueron históricamente antecedentes del Estado Moderno” (p. 83) o “que históricamente lo han precedido” (p. 84). 

En orden a nuestro propósito es del mayor interés que Weber (2002) sostenga que: “Por asociación (Verband) debe entenderse una relación social con una regulación limitadora hacia fuera cuando el mantenimiento de su orden está garantizado por la conducta de determinados hombres destinada en especial a ese propósito: un dirigente y, eventualmente, un cuadro administrativo que, llegado el caso, tienen también de modo normal el poder representativo” § 12. p. 39 (negritas nuestra).

[19] Cf. También Heller, 1983: Supuestos Históricos del Estado Actual, pp. 141-154.

[20] “En sí mismo, el ejercicio del poder (…) Es un conjunto de acciones sobre acciones posibles; opera sobre el campo de posibilidad o se inscribe en el comportamiento de los sujetos actuantes: incita, induce, seduce, facilita o dificulta; amplía o limita, vuelve más o menos probable; de manera extrema, constriñe o prohíbe de modo absoluto; con todo, siempre es una manera de actuar sobre un sujeto actuante o sobre sujetos actuantes, en tanto que actúan o son susceptibles de actuar. Un conjunto de acciones sobre otras acciones. / Tal vez la naturaleza equívoca del término conducta es una de las mejores ayudas para llegar a captar la especificidad de las relaciones de poder. Pues "conducir" es al mismo tiempo "llevar" a otros (según mecanismos de coerción más o menos estrictos) y la manera de comportarse en el interior de un campo más o menos abierto de posibilidades” (Foucault, 1988).

[21] Cf. Weber, 2002: § 16. Poder, p. 43; dominación, p. 43; asociación de dominación, p. 43 y cuando una asociación de dominación debe llamarse política, § 17. p. 43.

[22] Cf. Michel Foucault, 2001: sobre el poder como relación: 158; dominación: 36; resistencia: 250.

martes, 14 de marzo de 2023

Los Escenarios

 Los Escenarios

Aproximación a un concepto de interés para 
la Teoría Critica del Derecho

Andrés Salvador 

Grabado aparecido en el libro de Camille Flammarion L'Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888) , version coloreada de Hugo Heikenwaelder , Viena 1998
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Universum.jpg
Ultima visita: 07/03/2011

1. Introducción

En este trabajo examinamos de modo general el concepto de escenario por su interés para el estudio critico del derecho conforme lo propone Joaquín E. Meabe en su libro La Norma y la Practica (Bi-Ju-Pa S.R.L. Corrientes, 1999), buscando precisar su localización en el marco de la Teoría critica del derecho (Meabe, 1999a: 165-166).

2. Antecedentes

La idea de escenario, de especial importancia para la teoría critica del derecho, ha sido considerada por Meabe, en su libro La Norma y la Practica en una entrada de su Terminología técnica del derecho ... (Meabe, 1999a: 129-130) y particularmente en una articulo periodístico titulado Escenarios (Meabe, 1993b).

3. Desarrollo

La construcción programática del discurso jurídico y el nivel de los presupuestos que solventan la argumentación. Una inspección objetiva de nuestra materia (Meabe, 1999a: 18) requiere un examen de la perspectiva teórica a partir de la cual se elabora la exposición o se construye de manera programática el discurso jurídico, que explica la inteligencia de la ley (Meabe, 1999a: 21).

En este caso entramos en el terreno de las concepciones globales donde la materia se desdobla, en dos niveles distintos, no siempre explícitos: 

El nivel de la argumentación (Meabe, 1999a: 21) y el nivel, plano o plataforma de los presupuestos que solventa la argumentación y que corresponde a concepciones científicas o filosóficas que sirven para justificarlo (Meabe, 1999a: 21); este es el plano de las ideologías jurídicas (Meabe, 1999a: 140), como el historicismo y el positivismo, los cuales involucran a los dispositivos teóricos globales que informan la inteligencia del mundo o de la totalidad de lo real y que se desarrollan al amparo de los paradigmas dominantes en la ciencia y en la filosofía de la época (Meabe, 1999a: 22).

La localización de los fenómenos jurídicos. Todo fenómeno jurídico presenta un doble orden de tractos prescriptivos (Meabe, 1999a: 127) que supone una localización [contexto del derecho (Meabe, 1999a: 117)] teórica [contexto teórico (Meabe, 1999a: 118-119)] y material [contexto material del derecho (Meabe, 1999a: 118)] que permite determinar al contexto jurídico real (Meabe, 1999a: 121) o contexto real del derecho (Meabe, 1999a: 118).

El contexto teórico y el nivel de los presupuestos que solventan la argumentación. Para Meabe el contexto teórico es el escenario ampliado de una teoría, que comprende el conjunto de asuntos y tópicos teóricos conectados a las extensiones de su problemática y con la que tiene una relación funcional de interdependencia (Meabe, 1999a: 118-119). El examen de los presupuestos que solventan la argumentación, requiere de una determinación del contexto teórico.

La determinación del contexto teórico y la idea de escenario. En la determinación del contexto teórico, Meabe emplea instrumentalmente la idea de escenario, a la que entiende como el plano teórico en el cual se articula una estructura que sirve de base a una teoría compleja (Meabe, 1999a: 129). 

Téngase presente que a esta tarea concurren otros dos instrumentos teóricos que siempre deben considerarse en relación a la idea de escenario y que son los de paradigma (Meabe, 1999c) y de ideología jurídica (Meabe, 1999a: 140). 

Asimismo, debe advertirse que la expresión escenario es también usada por Meabe en el sentido de espacio en donde los sujetos edifican sus comportamientos [remitimos aquí a las definiciones que el autor hace de los distintos tipos de contextos (Meabe, 1999a: 117-119)]; esta inteligencia de la expresión no debe confundirse con la que aquí examinamos.

Las perspectivas gnoseológicas y los distintos escenarios. En la historia de la Cultura Occidental, se advierten dos perspectivas gnoseológicas (1):

1. La perspectiva realista: Esta se caracteriza por el reconocimiento de lo exterior como independiente y anterior al sujeto histórico (Meabe, 1993a: 131 nota 10). El realismo es comprensivo de la tradición antigua, medieval y renacentista (Meabe, 1999c).

2. La perspectiva idealista egocéntrica: Por oposición a la anterior, esta perspectiva hace depender lo exterior de la construcción intelectual del sujeto histórico (Meabe, 1993a: 131 nota 10) y se expresa en el pensamiento de los siglos XVIII a XX (Meabe, 1999c).

Atendiendo a estas perspectivas gnoseológicas, Meabe advierte tres escenarios, los que aun cuando hayan tomado unos de otros ciertos elementos, no son muy compatibles entre si, ellos son: el escenario de la naturaleza y el escenario de la tradición judeocristiana que suponen la perspectiva realista, y el escenario de la conciencia o yo cartesiano que supone la perspectiva idealista egocéntrica (Meabe, 1993b).

El escenario de la naturaleza. El escenario de la naturaleza (o physis de los griegos), es el ámbito de lo dado a la percepción del logos (Meabe, 1993b). Para la cultura pagana y precristiana antigua de Oriente y de Occidente (en especial la cultura griega antigua) que no concibe nada fuera del mundo material - que no se confunde con el mundo sensible porque es mas amplio puesto que en el convivían hombres y dioses, animales, plantas y demonios - la naturaleza es el escenario en el que se construye la experiencia de lo real. 


Tableta cuneiforme narrando la Epica de la Creación
Ninive - Norte de Irak (s. VII a. de C.)
Actualmente en el Museo Britanico
http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlight_objects/me/c/cuneiform_epic_of_creation.aspx
Ultima visita: 07/03/2011

Así, en la narración babilónica de la creación, contenida en el poema conocido como Enuma Elish, hay una historia divina acaecida en el tiempo, anterior al comienzo del tiempo cósmico y humano, es decir del tiempo del universo tal como lo conocerán los hombres, y que se sitúa (la historia divina) en el plano del mito. 

En el relato babilónico, los elementos constitutivos del mundo se identifican con los dioses, lo que pone de manifiesto no solo el carácter material del horizonte del escenario que supone el relato (a semejanza de lo que percibimos, en punto a su marco de racionalización, en la tradición griega presocratica), sino además que los dioses no trascienden el escenario de la naturaleza. 

De hecho, el mundo se forma a partir de los dioses como resultado de una serie de asesinatos creadores. A consecuencia de ello, el mundo participa de una doble naturaleza; una materia ambivalente, cuando no demoniaca, y una forma divina, pues es obra de Marduk (Salvador, 1996). 

También interesa tener presente que, como explica Mircea Eliade, para el hombre religioso de las sociedades arcaicas, existía por una parte un tiempo sagrado, creado y santificado por los Dioses y que como veremos mas adelante era recuperable, y por otra un tiempo profano, esto era, la duración temporal, ordinaria en que se inscribían los actos despojados de significación religiosa, y que correspondían a un mundo vivo, habitado y desgastado por seres de carne y hueso sometidos a la ley del devenir, de la vejez y de la muerte e implicaba el alejamiento progresivo de los comienzos y por lo tanto la perdida de la perfección inicial. 

El cocodrilo [Tick-Tock the Croc] que persigue al Capitan Hook en Peter Pan [el fotograma corresponde al film animado producido por Walt Disney en 1953] remite a la imagen de la asociación simbólica entre el paso del tiempo [el reloj], la vejez y la muerte.
http://disney.wikia.com/wiki/Captain_Hook
Ultima visita: 07/03/2011

Era un tiempo destructor que desgastaba al ser humano, a la sociedad y al cosmos. Esta duración temporal profana, era susceptible de ser detenida periódicamente por la inserción mediante ritos del tiempo sagrado, no histórico en el sentido de que no pertenecía al presente histórico.

Era el tiempo de las fiestas, a través de las cuales se reactualizaba un acontecimiento sagrado que tuvo lugar en un pasado mítico al comienzo y que proporcionaba modelos a la conducta humana confiriéndole por eso mismo significación y valor a la existencia. 

No era ajena a la experiencia de este tiempo sagrado, circular en cuanto reversible y recuperable como una especie de eterno presente mítico, el universo espiritual que se revelo al hombre con el descubrimiento de la agricultura y que le permitió tanto captar la idea del ciclo nacimiento, vida, muerte, renacimiento como valorar su propia existencia integrada en el ciclo cósmico (Salvador, 1994). 

El extraordinario espíritu helénico configuró al escenario de la naturaleza como el máximo horizonte significativo, el absoluto (el tó olon) el que opera como limite de posibilidad de sus justificaciones filosóficas (Meabe, 1999a: 130; 1999b). 

Este escenario excluye toda trascendencia, porque su idea no es compatible con algo externo a la a naturaleza (Meabe, 1999a: 130). 

De Tales a Aristóteles, la Naturaleza sirvió de escenario para edificar una forma de pensamiento en la que se combina lo sublime con lo intolerable en una tensión que quizás no se haya vuelto a repetir. Explica Meabe que resulta imposible resumir siquiera sus grandes líneas, para lo cual habría que detenerse en detalle en la filosofía primera de Aristóteles. 

No obstante, el autor considera conveniente recordar que la Naturaleza siempre esta en marcha respecto de sus fines y que en esta marcha a veces la materia carece parcialmente de forma, o sea sufre de ésteresis, termino también intraducible y que suele verterse impropiamente por privación (Meabe, 1993b).

El escenario de la tradición judeocristiana. Señala Meabe que de un modo relativamente paralelo al desarrollo del escenario de la cultura clásica griega, emerge el escenario de la tradición judeocristiana que concibe al mundo material solo como una parte de todo y agrega a la naturaleza un orden trascendente, externo e inefable (Meabe, 1999a: 130; 1993b).

Al contrario de lo que ocurre en el escenario propio de las culturas paganas, en el relato bíblico estamos ante un dios que se encuentra fuera del escenario de la naturaleza. En el relato Bíblico de la creación, que se encuentra en el libro de Génesis, el acto creador de Dios marca un comienzo absoluto, es este el que inaugura el tiempo. La creación no sigue a un conflicto o lucha sino que es acción espontanea de un dios todopoderoso, distinto del mundo. En la lograda expresión de Colomban Lesquivit y Pierre Grelot entre Dios y el Mundo hay un abismo que expresa el verbo crear (Gén 1.1).

Manos de Dios y Adan
Miguel Ángel Buonarroti (s. XVI)
http://es.wikipedia.org/wiki/La_Creaci%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n_(Capilla_Sixtina)
Ultima visita: 07/03/2011

Así el viento solo es un signo que permite representar simbólicamente la presencia de un Dios distinto de el. 

Lo expuesto permite comprender el carácter extraordinario de la resistencia de Israel a la llamada religiosidad cósmica con la que hubo de enfrentarse, al penetrar en Canaán pese a la asimilación de muchos elemento de la religiosidad cananea. 

En efecto dado que el acto creador marca el comienzo del tiempo, no se encuentran en la revelación monoteísta hechos arquetípicos que verificados en el tiempo mítico (o primordial) por revelar un modo de existencia de la divinidad, del hombre primordial, del civilizador, etc., se conviertan en modelos ejemplares para la humanidad y en consecuencia ser reproducidos sin cesar por los hombres, sino que esta (la revelación monoteísta) se efectúa en el tiempo histórico, es decir el que se desarrolla a lo largo de los acontecimientos, los que son únicos, no se repiten y se depositan en las memorias y a través de los cuales, Dios revela su voluntad. 

Esto llevara a una superación de la visión tradicional del ciclo como ley fundamental del tiempo y al descubrimiento de un tiempo de sentido único. Entiendo que también contribuirá a ello el que al ser Dios en el relato bíblico, distinto del mundo, los marcos del tiempo cósmico no se identifican con la divinidad ni reproducirán su historia sino que solo serán signo del orden que el Creador puso en su creación. (Salvador, 1996; Zagert, 2000). 

En este escenario, el Mundo y el Hombre aparecen contenidos por Dios (un Dios Unico, supremo e innombrable) y por el acto de la creación, un acto que aun cuando esta mas allá de toda comprensión puramente humana reclama la interacción de toda la humanidad con el creador en un proyecto que empuja el espíritu inteligente a una progresiva superación de lo dado y que se configura o define como redención. La inteligencia de esa superación progresiva es la matriz de lo que luego se va a denominar, con cierta simplicidad, la conciencia histórica (Meabe, 1993b).

El escenario de la conciencia o yo cartesiano. Meabe entiende que es una curiosa ironía de la Historia, que la interacción simbólica de los anteriores escenarios haya generado un tercer escenario, el mas asombroso e insólito, que es la conciencia o yo cartesiano, que origina a partir de su propia actividad el edificio total del pensamiento. 

Retrato de René Descartes
Frans Hals (s. XVII)
http://en.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes 
Ultima visita: 07/03/2011

A diferencia de los otros dos en los que la elaboración pareciera espontanea o incierta, este ultimo escenario es un producto intelectual que arrastra siglos de paciente elaboración desde la temprana construcción del llamado sentido interior en San Agustín hasta la explosión teórica de Descartes y Hobbes, que diseñan su perfil en el vacío absoluto, en la privación total (no en la ésteresis) y en el horror a la muerte. 

De Descartes y Hobbes hasta Wittgenstein, Occidente se ha esforzado en perfeccionar este ultimo escenario, transformado en el único posible aun por quienes lo cuestionan (Meabe, 1993b).

Posibilidad de un cuarto escenario. Meabe no esta seguro de que exista un cuarto escenario, aun cree que los tres establecidos, que parecen haberse formado bajo el imperio de la insatisfacción del hombre consigo mismo, ya no colman la posibilidad del pensamiento. De Heidegger a Derrida y de Horkheimer y Adorno a Deleuze y Guattari, el reclamo en este sentido es mas que persistente y habrá que ver adonde lleva (Meabe, 1993b).

Martin Heidegger
Taylor Carman (s. XX)
http://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Heidegger
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Importancia de la idea de escenario de cara a la teoría critica del derecho. Para Meabe el interés de este instrumento, en punto a la determinación del contexto teórico, se encuentra básicamente en que hace posible advertir lo que supone la ruptura histórica y el reemplazo del escenario realista pagano y judeocristiano por el escenario idealista egocéntrico, cuestión esta que suele ser omitida por una perspectiva que tiende a uniformarlas (Meabe, 1999c; 1999d), lo que no permite una adecuada comprensión de las diferencias entre los hombres antiguos y modernos, ya que es solo a partir de esta diferencia, que se puede entender por ejemplo la idea platónica - que no es trascendente - o la idea clásica de justicia. 

También, solo a partir de esta matriz se pueden entender los universales abstractos que, a partir del cristianismo, producen en la cultura una acumulación de imaginarios racionales de pretensión universal y absoluta que en el derecho conducen directamente al divorcio entre la teoría y la practica del derecho (Meabe, 1999a: 125; 130).

4. Conclusiones

Podemos concluir que:

1. Meabe entiende por escenario, al plano teórico en el cual se articula una estructura que sirve de base a una teoría compleja (Meabe, 1999a: 129).

2. El interés de la idea de escenario radica en que permite advertir las diferencias que presenta el realismo pagano y judeocristiano respecto del idealismo egocéntrico, lo que suele ser omitido por una perspectiva uniformadora que dificulta una adecuada comprensión del hombre antiguo y moderno y de su inteligencia del derecho.

3. La idea de escenario contribuye a la determinación del contexto teórico, con lo que hace posible el examen de los presupuestos que solventan la argumentación con la que se elabora la exposición o se construye de manera programática el discurso jurídico, que explica la inteligencia de la ley (Meabe, 1999a: 21).


5. Notas


(1) Para una aproximación a la cuestión de las perspectivas gnosologicas recomendamos la lectura del libro de Manuel García Morente Lecciones preliminares de filosofía (Editores Mexicanos Unidos, S.A. Mexico,1992). También puede verse con provecho a Hebe R. Vidal Fundamentos de filosofía (Librería Huemul. Buenos Aires, 1984) particularmente los capítulos relativos a El realismo metafísico (pp. 65-115), El idealismo metafísico (pp. 117-140) y El problema del conocimiento (pp. 141- 173).


6. Bibliografía


Meabe, Joaquín E. 1999a:
La norma y la practica en el estudio del derecho - Una introducción critica al estudio del derecho.
Asunción, Bibliográfica Jurídica Paraguaya, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999b: 
Análisis critico del paradigma clásico.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999c: 
Bases para el análisis critico de los paradigmas jurídicos.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999d: 
Análisis critico del paradigma de Thomasius.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1993a: 
El contexto teórico del derecho moderno y las ideologías jurídicas.
en Revista de la Facultad de Derecho, Nº 10 (Serie Moderna) 
Corrientes, Agosto de 1993, pp. 117-136.

Meabe, Joaquín E. 1993b: 
Escenarios.
en Época, Corrientes, jueves 9 de diciembre de 1993, Arte y Pensamiento, p.4.

Salvador, Andrés 1996:
Sobre la posición de los dioses y de dios respecto del escenario de la naturaleza en los relatos babilónico y bíblico de la creación con una referencia a la fe y a la ley en el escenario bíblico.
Corrientes, ITGD, 1996.

Salvador, Andrés 1994:
A propósito de “El régimen del tiempo en un sueño de Epiménides” de Joaquín Meabe.
en Época, Corrientes, jueves 28 de julio de 1994, Arte y Pensamiento, pp.2-3.

Zagert, Liliana B. 2000:
Elementos para el estudio del escenario hebreo.
Corrientes, ITGD, 2000.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Ley Orgánica de los Partidos Políticos Ley 23.298 (1985)


Ley Orgánica de los Partidos Políticos Ley 23.298 (1985) [Ver Aqui]

Titulo 1: Principios Generales
Titulo 2: Fundación y Constitución
Titulo 3: Doctrina y Organización
Titulo 4: Funcionamiento
Titulo 5: Patrimonio [ Ver: Ley 25.600 (2002)]
Titulo 6: Caducidad y Extinción
Titulo 7: Procedimientos Partidarios ante la Justicia Electoral
Titulo 8: Disposiciones Generales
Titulo 9: Clausula Transitoria

Principios Generales


Instrumentos necesarios para la formulación y realización de la política nacional a quienes le incumbe en forma exclusiva la nominación de candidaturas para cargos públicos electivos (Art. 2)

Se permite que los Partidos presenten a las elecciones  candidatos que no estén afiliados siempre que lo autorice la Carta Orgánica (Art. 2)

En cuanto a su formación Arts 7 a 9

Tipos de organizaciones previstas:  Partidos: 1. Distrito 2. Nacionales 3. Confederaciones, Fusiones y Alianzas transitorias

Reconocimiento de Personería Jurídica por parte de la Justicia Electoral (Art. 2)

Documentos a presentar: Declaraciones de Principio y Carta Orgánica = Ley Fundamental: 21

Nombre: 13, 14, 16

Plataforma electoral: 7,16, 22

Domicilio: 19

Símbolo, emblema, número de identificación: 38

No establece control ideológico pero pueden declararse extinguidos: 51 c) y d)

Funcionamiento Interno
  • Obligación de llevar libros: 11 = Inventarios, cajas, actas, resoluciones y fichero de afiliados: 37
  • Quienes no pueden afiliarse: 24
  • No se admite doble afiliación: 25
  • Padrón partidario publico: 27
  • No pueden ser candidatos: 33
Caducidad - extinción

Retiro de la personería legal: 49 a 54 [caducidad -extinción]

Efectos = Caducidad: 53 1° parte - Extinguido: 53 2° parte

Respecto del nombre: 17

martes, 22 de mayo de 2018

Materiales para el estudio de los antecedentes de la idea de representación y formación de los partidos políticos

Andrés Salvador, Materiales para el estudio de los antecedentes de la idea de representación y formación de los partidos políticos, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas. Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) Cátedra B. Sujeto a revisión.
 Posición del sujeto en la agregación política del mundo antiguo. En  el mundo antiguo como bien observa Aristóteles la agregación política [aquí la polis = Ciudad] es anterior al individuo: “es evidente que la ciudad es por naturaleza y es anterior al individuo (…) Y el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad sino una bestia o un dios  (I,14)” [recordemos que para Aristóteles: “la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre” (I,9)][1]. En este contexto las libertades privadas [el individuo como particular] que integran lo que Benjamin Constant llama libertad de los antiguos se caracteriza por el hecho de: “la subordinación absoluta del individuo a la autoridad del todo (…) la autoridad del cuerpo social se interpone e importuna la voluntad de los individuos (…) En las relaciones más domésticas, la autoridad interviene igualmente (…) Las leyes regulan las costumbres y como las costumbres lo abarcan todo, no hay nada que las leyes no regulen (…)  entre los antiguos, el individuo, soberano casi habitual en todos los asuntos públicos, es esclavo en todas las relaciones privadas (…) como particular está circunscrito, es observado, reprimido en todos sus movimientos; como parte del cuerpo colectivo, puede ser a su vez privado de su estado, despojado de su dignidad, desterrado, condenado a muerte, por la voluntad discrecional de la colectividad de la cual es parte” (Constant).

El sujeto político se piensa como parte de un agregado anterior antes que como individuo, de allí que Constant afirme: “Los antiguos, como dice Condorcet, no tenían idea de los derechos individuales. Los hombres no eran, por así decirlo, más que máquinas para las cuales la ley regulaba los resortes y dirigía las ruedas”[2]. Hay pues un: “sometimiento de la existencia individual al cuerpo colectivo” (Constant).

Ejercicio de la soberanía por el individuo en los asuntos públicos en el mundo antiguo. Ahora bien la libertad de los antiguos para el individuo, parte del agregado socio-político [=cuerpo social / cuerpo colectivo / colectividad], en los asuntos públicos [el individuo como ciudadano]: “consiste en ejercer colectiva y (…) directamente varias partes de la soberanía”[3] lo que constituye una fundamental diferencia respecto del modo que en orden a esos asuntos se ejerce la libertad de los modernos, que examinaremos más adelante, en efecto: “La participación que en la Antigüedad tenían todos en la soberanía nacional no era, como ahora, una suposición abstracta. La voluntad de cada uno representaba una influencia real: el ejercicio de la voluntad era un placer vivo y repetido. Como resultado, los antiguos estaban dispuestos a hacer grandes sacrificios para la preservación de sus derechos políticos y de su participación en la administración del Estado” (Constant). “la libertad de los antiguos (…) consistía en la participación activa y constante en el poder colectivo” (Constant).

En concreto debido a que en la Ciudad Antigua  “el individuo se había perdido de alguna manera en la nación, y el ciudadano en la ciudad.” (Constant) el sujeto integrado en el cuerpo colectivo  que detenta la <soberanía nacional> ejerce partes de esta <soberanía> de forma tanto colectiva como directa, por ello como explica Constant el sistema representativo: “es un descubrimiento de los modernos (…) [ya que] el estado de la especie humana en la Antigüedad no permitía a una institución de esta naturaleza introducirse o establecerse”.

En sentido estricto entre los antiguos (en la Ciudad) no hay representación tal como se entenderá en la modernidad: “En el mundo antiguo (…) era imposible la existencia de un gobierno popular regular fuera de los muros de una poblacion, de una ciudad, porque las condiciones físicas indispensables para formar y propagar una opinion no se encontraban sino entre aquellos que podian reunirse i discutir los asuntos públicos en la misma agora. Créese generalmente que este obstáculo ha desaparecido desde la adopcion del sistema representativo” [John Stuart Mill, El gobierno representativo, ed. Administración la Biblioteca Científica-Literaria (Sevilla) – Librería de Victoriano Suarez (Madrid), 1878, p. 18].

“Ciertos grupos de poblacion, como los habitantes de una ciudad antigua ó los de algunos pueblos de Asia, pueden haber contraido el hábito de ejercitar sus facultades en el manejo de los intereses de la ciudad ó de su aldea: pueden llenar las exigencias de un Gobierno popular en los estrechos limites de su localidad, pero permaneciendo estraños í todo uso, á toda capacidad de atender los intereses de otras muchas ciudades semejantes” (Stuart Mill, p. 111).

La libertad de los antiguos (Constant) se corresponde a los que Isaiah Berlin llama libertad positiva [esto es “el ser libre para algo” lo que supone pensar la libertad del actor social como “sujeto” (Berlin)] ahora esta libertad era posible porque el hecho de ser hombre no implicaba el ser sujeto de derecho y menos aún sujeto político: “Sin la población esclava de Atenas, veinte mil atenienses no hubieran podido deliberar cada día en la plaza pública” (Constant).

“El objetivo de los antiguos era el reparto del poder social entre todos los ciudadanos de una misma patria; eso era lo que llamaban libertad” (Constant)[4].

Posición del sujeto en la agregación social del mundo medieval

En la Edad Media el agregado anterior del cual el sujeto político se piensa parte se representa en términos de estamento y como resultado de ello explica Erich Fromm: “Al poseer desde su nacimiento un lugar determinado, inmutable y fuera de toda discusión, dentro del mundo social, el hombre se hallaba arraigado en un todo estructurado, y de este modo la vida poseía una significación que no dejaba ni lugar ni necesidad para la duda. Una persona se identificaba con su papel dentro de la sociedad; era campesino, artesano, caballero, y no un individuo a quien le había ocurrido tener esta o aquella ocupación. El orden social era concebido como un orden natural, y el ser una parte definida del mismo proporcionaba al hombre un sentimiento de seguridad y pertenencia” (Fromm, p. 68).

La obligación de consejo en el feudalismo y las instituciones estamentales representativas En función de los pactos feudo-vasalláticos, el vasallo se comprometía a prestar al señor servicios de consejo y auxilio —concilium et auxilium— y será esta obligación de consilium la que “subyacía en la participación de la élite urbana” (Carlos Astarita, Del feudalismo al capitalismo: Cambio social y política en Castilla y Europa, pg. 103) en instituciones estamentales representativas como las Cortes [que derivan de la Curia regia y con mayor precisión de un tipo particular de la misma llamada Curia Plena o Pregonada] en los reinos cristianos de la península ibérica (1188), los États généraux = Estados Generales en el  royaume de France = reino de Francia (1302), o el Model Parliament = Parlamento Modelo, término utilizado para el  Parlamento de Inglaterra del rey Eduardo I en 1295 [desarrollado a partir del Magnum Concilium = Gran Consejo que aconsejó al rey durante la época medieval que se corresponde al papel del Conseil du Roi en Francia].

Ahora el consejo es ante bien una servidumbre resultado del contrato sinalagmático que supone la relación  de Vasallaje que propiamente el <Derecho> de un sujeto político pensado en términos de <individuo> y  las instituciones estamentales representativas son un  modo de materializar la relación entre el Rey y el Reino que se articulan por relaciones vasalláticas, en este sentido por ejemplo la representación del tercer estado, común o pueblo llano no alcanza a los campesinos sino a las élites urbanas de ciertas ciudades a las que se concedía <voto en Cortes>, por lo que tampoco puede identificarse dicha representación con la que se observa en las democracias representativas de la Edad Contemporánea [no es un dato menor que el término democracia representativa es utilizado por primera vez por Alexander Hamilton en 1777[5]]

Posición del sujeto en la agregación social del mundo moderno

Entre los modernos la libertad: “consiste en el disfrute pacífico de la independencia privada” (Constant) es decir que “El objetivo de los modernos es la seguridad en el goce privado y llamamos libertad a las garantías concedidas por las instituciones para ese goce” (Constant) en consecuencia “los individuos tienen derechos que la sociedad debe respetar” (Constant).

Por ello la libertad de los modernos se corresponde con la libertad negativa [“el estar libre de algo” lo que supone pensar la libertad del actor social como “objeto” (Berlin): “En este sentido la libertad política es (…) el ámbito en que un hombre puede actuar sin ser obstaculizado por otros (…) Sólo se carece de libertad política si algunos seres humanos le impiden a uno  conseguir un fin” (Berlin)] que Constant la describe en estos términos: “En primer lugar, pregúntense ustedes, señores, lo que hoy en día entiende por la palabra libertad, un inglés, un francés, un estadounidense. Para cada uno de ellos consiste en el derecho de no someterse sino a las leyes, de no ser ni arrestado, ni detenido, ni ejecutado, ni maltratado de ninguna manera, a causa de la voluntad arbitraria de uno o varios individuos. Es para cada uno de ellos el derecho de decir su opinión, de elegir una profesión y ejercerla, de disponer de su propiedad, incluso abusando de ella; de ir, de venir sin permiso y sin dar explicación de sus motivos o de sus procederes. Es para cada uno de ellos el derecho de reunirse con otros individuos, ya sea para compartir sus intereses o profesar el culto que él y sus asociados prefieran, ya sea simplemente para colmar sus días o sus horas de la manera más acorde a sus inclinaciones, a sus fantasías” (Constant).

Comprensión de la evolución de la libertad de o positiva de los antiguos a la libertad para o negativa de los modernos La comprensión de “la evolución de la libertad de a la libertad para” (Fromm, p.154) [Tengamos presente que según Fromm estas: “dos tendencias contradictorias (…) corren paralelas o, con más precisión, se entrelazan de continuo” y que en “algunos períodos y en ciertos grupos sociales” la libertad humana en uno de sus sentidos puede constituir el factor dominante (Fromm, p.154)] condición necesaria para localizar en su contexto el asunto de la representación requiere atender a las consecuencias de la: “libertad de los vínculos tradicionales de la Edad Media” (Fromm, p.134. Negrita mía).

En la sociedad antigua medieval se advierte una con-fusión [fusión-con] entre el espacio teórico y material de lo público con el espacio teórico y material de lo privado: “En las cosas que nos parecen más útiles, la autoridad del cuerpo social se interpone e importuna la voluntad de los individuos” (Constant) así: “Todas las acciones privadas están sometidas a una vigilancia severa. Nada se dejaba a la independencia individual, ni las opiniones, ni las profesiones, ni sobre todo la religión. La facultad de elegir su religión, facultad que nosotros consideramos como uno de nuestros derechos más preciados, habría parecido para los antiguos un crimen y un sacrilegio” (Constant) de esta forma por ejemplo: “En Roma, los censores llevan un ojo escrutador al interior de las familias. Las leyes regulan las costumbres y como las costumbres lo abarcan todo, no hay nada que las leyes no regulen” (Constant). [La correspondencia entre el ámbito de lo Público con lo Privado lleva a una correspondencia del Derecho Público (Leyes) con el Derecho Privado (Costumbre)[6]]

Posición del sujeto en la agregación política del mundo moderno: El sistema representativo 

La noción de Estado es resultado de la modernidad, en donde el Estado y la Sciedad, si bien están interconectados, se muestran diferenciados. Así, lo político, lo público, lo general se presenta separado y autónomo de lo privado[7].

La separación teórica entre Estado y Sociedad da lugar al problema de la representación de la Sociedad en el plano del Estado, momento en donde los partidos políticos se presentan como una instancia de mediación entre Estado y Sociedad, y consecuentemente a: “La institución de la representación, como mecanismo a través del cual la deliberación pública y las decisiones de gobierno se trasladan desde el titular de la soberanía democrática (el pueblo) hacia sus agentes (los representantes)” (Malamud)[8].

La Sociedad (el pueblo) es re-presentada en el plano del Estado (los representantes) en: “el órgano de representación política por excelencia (…) al que la ascendente burguesía fue constituyendo en herramienta de control de las medidas de gobierno: el parlamento (Oppo 1982)” (Malamud).

A consecuencia de esta separación el individuo independiente en el plano de la Sociedad [a la que corresponde la Vida privada] se presenta [en apariencia] como soberano en el plano del Estado: “Entre los modernos, (…) el individuo – independiente en su vida privada– no es, incluso en los Estados más libres, soberano sino en apariencia. Su soberanía está restringida, casi siempre suspendida; y si en épocas concretas (aunque raras), durante las cuales se le satura de precauciones y obstáculos, ejerce esta soberanía, no es sino para abdicarla después” (Constant) se trata entonces de “una participación ideal en una soberanía abstracta” (Constant).

Relación entre la libertad  de los modernos y el sistema representativo La relación entre la libertad  de los modernos y el sistema representativo es señalada por Constant cuando afirma: “Nos hace falta la libertad y la tendremos, pero como la libertad que nos hace falta es diferente a la de los antiguos, esta libertad necesita otra organización distinta a la que le convendría a la libertad antigua” (Constant); para la libertad antigua: “entre más consagraba el hombre tiempo y fuerza al ejercicio de sus derechos políticos, más se creía libre” (Constant) en tanto, para los modernos: “en la especie de libertad, de la cual somos susceptibles, en la medida que el ejercicio de nuestros derechos políticos nos deje tiempo para nuestros intereses privados, la libertad nos será más preciosa. / De ahí viene, señores, la necesidad del sistema representativo. El sistema representativo no es otra cosa que una organización que permite a la nación descansar sobre algunos individuos lo que no quiere o no puede hacer ella misma” (Constant).

En otros términos: “El sistema representativo es un poder otorgado a un determinado número de personas por la masa del pueblo, que quiere que sus intereses sean defendidos y que sin embargo no tiene tiempo de defenderlos siempre por sí mismas” (Constant).

El sistema representativo subyace a la forma en que la libertad se presenta a los modernos, para los cuales esta: “En fin, es el derecho, para cada uno de ellos, de influir en la administración del gobierno, ya sea para el nombramiento de todos o de algunos funcionarios, ya sea para las representaciones, las peticiones, las solicitudes, a las que la autoridad está más o menos obligada de tomar en consideración” (Constant).

De las Facciones políticas a los Partidos políticos

Facción política Los partidos políticos tienen su origen en un escenario teórico que distingue entre Estado y Sociedad, por lo que para designar a los grupos con un común propósito político que actúan en escenarios donde,  en un plano material y teórico, no está presente dicha distinción, empleamos el termino facción política [=Political faction].

Origen del termino: El término facción políticas se toma de uno de los Ludi (en latín, juegos, en singular, ludus) romanos más populares, el de la carreras de carros (Latin: ludi circenses)

En la antigua Roma la palabra latina factio denota originalmente a cualquiera de los equipos de contendientes para la carrera de carros en el circus, cada uno distinguible por el color de su vestido [Online Etymology Dictionary, entrada: faction (n.1)].

Las cuatro facciones más importantes fueron los Rojos, los Azules, los Verdes y los Blancos, según escribe Tertuliano a principios del siglo III originalmente había dos facciones:

“Carros, siendo por estos inventores puesta en uso,  con buena razón causó que los carreteros también sean vestidos en los colores de la idolatría. En el principio había dos caballos solamente, blanco y rojo” y explica: “El blanco era sagrado para el invierno debido a la nieve blanca, la roja para el verano debido al enrojecimiento del Sol. Pero después, cuando la lujuria, así como la superstición habían avanzado en el crecimiento, algunos consagraron el rojo a Marte, otros el blanco de los Céfiros, y un verde alguno además a la Madre Tierra o para la Primavera, un azul alguno para el Cielo y el Mar o para el Otoño. Pero al ver que cada suerte de idolatría es condenada de Dios, seguramente esto también es condenado, que es la oferta no consagrada a los elementos del universo” [Tertuliano (De spectaculis 9.5)  en: C. Dodgson, Tertullian Vol. 1. Apologetic and Practical Treatises. (1842). pp.187-219.  De Spectaculis / Of Public Shows, IX. Trad. cast. de Andrés Salvador].

Con el tiempo, las corrientes políticas podrían llegar a ser asociadas con algún equipo, en Constantinopla Bizantina, dos de esas facciones de carro, azul y verde, repetidamente hizo o rompió las demandas de candidatos al trono imperial.

En la raíz del poder político eventualmente adquirido por las facciones estaba el hecho de que desde mediados del siglo V, la creación [Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, entrada: creación, 3. f. Acción de crear (hacer a alguien lo que antes no era)] de un emperador requería que el debiera ser aclamado por el pueblo [Liebeschuetz, John Hugo Wolfgang Gideon (2003). "Shows and Factions". The Decline and Fall of the Roman City. Oxford, United Kingdom: Oxford University Press, p. 211].

Las facciones también intervenían en materia teológica aun cuando la hipótesis que sostiene que los Verdes tendían al Monofisismo mientras que los Azules permanecían en la Ortodoxia esté en disputa [Evans, James Allan Stewart (2005). "The Nika Revolt of 532". The Emperor Justinian and the Byzantine Empire. Westport, Connecticut: Greenwood Publishing Group, p. 17; Liebeschuetz 2003, p. 215]

Ejemplos de facciones políticas: Las siguientes son algunas de las facciones políticas del mundo antiguo, medieval y moderno [en este caso cuando la distinción entre Estado y Sociedad es material pero aun no teórica como ocurre en el siglo XVIII y primeras décadas del XIX]:

Optimates y populares en el Senado Romano: Los optimates (del latín optimātes, 'los hombres excelentes' también conocidos como los boni, "Buenos Hombres") y los popularii ('[a favor] del pueblo', en singular popularis) Son facciones de la República romana tardía (a partir de finales del siglo II a. C). P. A. Brunt  los describe en estos términos: “La destrucción de Tiberio y de toda su política como tribuno dividió al pueblo en dos partes. Los plebeyos, que ahora significaba los pobres, contra la facción de la “nobleza”, los “pocos” que dominaban el Senado y pretendían conservar esa autoridad; en ocasiones identifica virtualmente la facción con el Senado. Estos hombres tiranizaban al Estado; los plebeyos buscaban la libertad. / Los optimates incluyen toda la clase de la que provienen los senadores, la nobleza campesina, los comerciantes y aun los libertos. Son optimates todos los que en política cumplen con el deber de servir a los deseos, los intereses y las opiniones de los “buenos y los prósperos”. /  Los populares solían proponer, en desafío con el Senado, la distribución de tierras y de granos o la disminución de las deudas; los optimates se resistían en nombre de los derechos de propiedad o la economía pública. / Los optimates, eran por cierto, oligárquicos. Los populares, democráticos” y agrega: “Ni los populares ni los optimates constituían partidos de una vida permanente” [P. A. Brunt, Conflictos sociales en la República Romana (Plebeyos contra patricios)] en sentido estricto no son partidos.

Güelfos y gibelinos durante la Edad Media: Los güelfos [en italiano Guelfo, plural Guelfi,  forma italiana de Welf, la familia a la que pertenecía Enrique V (1086 – 1125) último emperador de la dinastía salía o dinastía francona] y gibelinos [por el castillo de Waiblingen de los la casa de los Hohenstaufen de Suabia] [Cantù, Cesare (1855). Historia universal 6. Imp. de Gaspar y Roig. p. 758] son facciones que apoyaban al Papa y al Santo Emperador Romano respectivamente, en las ciudades-estado italianas del centro y norte de Italia durante los siglos 12 y 13, y se asocia a la lucha por el poder entre el Papado y el Sacro Imperio Romano que había surgido con la Querella o Disputa de las Investiduras, que comenzó en 1075 y terminó con el Concordato de Worms en 1122. Sin embargo, en Italia la división entre güelfos y gibelinos persistió hasta el siglo 15.

Jacobinos y girondinos en la Francia revolucionaria: En la Revolución francesa los jacobinos [del francés jacobin; propiamente 'dominico', por celebrar sus reuniones en el convento dominico de de Saint Jacques (San Jacobo), derivado del latín Iacobus 'Jacobo', por alusión al hospicio de peregrinos de Santiago de Compostela del que se encargaban estos religiosos (Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, entrada: jacobino, na)] eran los miembros del grupo político llamado Société des amis de la Constitution [= Sociedad de Amigos de la Constitución], llamado Club breton, y más conocido entonces bajo el nombre de club des Jacobins [= club de los Jacobinos], republicanos, defensores de la soberanía popular, propugnaban el sufragio universal, y su visión de la indivisibilidad de la nación los llevaba a defender un estado centralizado; girondinos [del francés girondin, porque el grupo se formó en torno a algunos diputados del departamento francés de Gironda (Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, entrada: girondino, na)] es el nombre dado a un grupo político moderado y federalista de la Assemblée nationale législative [= Asamblea Nacional Legislativa] (1791 - 1792) y de la Convention nationale [= Convención Nacional] francesa (1792 - 1795).

Tories y Whigs: En mayo de 1679, Anthony Ashley-Cooper, primer conde de Shaftesbury, presentó a la cámara baja el Exclusion Bill [= proyecto de ley de exclusión], una ley tendente a la exclusión de Jacobo, Duke of York (1633 – 1701), convertido al catolicismo, de la sucesión al trono de Escocia y de Inglaterra e Irlanda dando origen a la llamada Exclusion Crisis [= Crisis de Exclusión] (1679 – 1681).

Para prevenir que este proyecto fuera aprobado como ley, Carlos II (1630 – 1685) había disuelto el parlamento en julio de 1679, y cuando un nuevo Parlamento fue elegido poco tiempo después, Carlos simplemente se negó a convocarlo a reunión. Entonces recibió una lluvia de peticiones pidiéndole que reuniera el parlamento. Los partidarios de la corte, llamados Abhorrers (del inglés abhorrence: antipatía, aversión, odio) por su antipatía y repulsión hacia la acción de aquellos que habían firmado peticiones, se reunieron en la facción política, fundada por Thomas Osborne, Earl of Danby (1632 – 1712), llamada Tory (insulto, derivado de la palabra del Oriente de Irlanda tóraidhe, Irlandés moderno tóraí – fuera de ley, ladrón, de la palabra irlandésa tóir, que significa 'persecución', desde que los fuera de ley fueron "hombres perseguidos") en tanto que los 'Petitioners', que sostuvieron activamente el texto de la ley, son el origen de los Whig (inicialmente un insulto: 'whiggamore', un conductor de ganado). [Encyclopædia Britannica: "Whig and Tory" (21014)].

La facción Tory  cesó de existir como una entidad política organizada a principios de los 1760s, pero en el siglo XIX se reconstituiría como Tory party en tanto los Whigs que dominan la política inglesa a lo largo de prácticamente todo el siglo XVIII, pasaran a denominarse Liberal Party dando con ello lugar al moderno partido político.

Federalistas hamiltonianos y republicanos jeffersonianos: “las formaciones prepartidarias de federalistas hamiltonianos y republicanos jeffersonianos en los Estados Unidos posteriores a la jura de la constitución” (Malamud).

La institución de la representación, la democracia moderna y los partidos políticos Los partidos políticos se presentan como una instancia de mediación entre Estado y Sociedad que viabiliza la representación: “La institución de la representación (…) establece la frontera histórica y teórica entre la democracia antigua o directa y la moderna o representativa. Simultáneamente, se produce la separación gradual entre el gobierno por medio de personas –ya sea en asamblea, consejo o monarquía— y el gobierno por medio de partidos –party government.” (Malamud).

Diferenciación intelectual entre partidos y facciones Como explica con detalle Giovanni Sartori [Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, Madrid [(2005), (versión original 1976)] la primera diferenciación intelectual entre partidos y facciones será construida por Edmund Burke en sus “Thoughts on the cause of the present discontents” (1770) = Pensamientos sobre las causas del actual descontento (Sartori 1980).

Tengamos presente que no debe identificarse el uso teórico de facción que hacemos uso aquí, con su uso material y teórico en el siglo XVIII: “En ese ámbito, los portadores de ideas afines, intereses coincidentes o, incluso, simpatías personales, elaboraron los primeros lazos de solidaridad de las que en un principio serían llamadas “facciones”. Con una carga de valor negativa, este término hacía referencia a las divisiones políticas subnacionales a las que la concepción organicista, holista y monocrática de la sociedad entonces reinante no podía menos que calificar de antinatural (Sartori 1980)” (Malamud).

 “Hollando sendas previamente transitadas por sus compatriotas Hume y Bolingbroke, Burke llegó más allá al comprender que la existencia de divergencias en el seno de la sociedad (y de sus representantes) era una realidad ineludible, pero tales divisiones podían ser canalizadas a fin de mejorar la organización del gobierno y el control de la monarquía.” (Malamud).

Nacimiento de los partidos modernos El partido político, como lo entendemos ahora, surge en el siglo XIX en el Parlamento de Gran Bretaña con la organización estructural de los Tories y los Whigs en el Partido Conservador y Liberal respectivamente: “A pesar de que el origen de los partidos estuvo signado por el desprecio generalizado, su crecimiento en prosélitos y tareas se desarrolló sostenidamente; carecieron, sin embargo, de una justificación teórica lo suficientemente difundida como para aceptarlos con algo más que resignación (…) Puede tomarse como acta de nacimiento formal de los partidos a la Reform Act (reforma electoral) dada en Inglaterra en 1832, lo que implica considerar a todas las asociaciones políticas sectoriales anteriores a esa fecha como antecesores de los partidos modernos” (Malamud).

Bibliografía [Consultar]



[1] Cf. Aristóteles, Política, ed. Gredos, Madrid, 1988, trad. cast. de Manuela Gracía Valdés, pp. 50 y 52.

[2] Cf. Benjamin Constant, Sobre la libertad de los antiguos comparada a la de los modernos, Traducido por Carlos Patiño Gutiérrez.

[3] El de soberanía es un concepto asociado al desarrollo de los estados modernos, y en consecuencia ausente en la antigüedad o en la edad media  por lo tanto el empleo del término por Constant es anacrónico.

[4] De allí que el kratos = poder sea colocado en el centro del espacio cívico con lo que se evita su acaparamiento por uno de los elementos múltiples (personalidades) que componen la ciudad, con la consecuente aparición de la tiranía y la lógica ruina de la misma, localización esta que se designa como Isonomia con arreglo a la cual dichos elementos obedecen todos juntos a una ley común (Vernant, p.87)

[5] From Alexander Hamilton to Gouverneur Morris, 19 May 1777: But a representative democracy, where the right of election is well secured and regulated & the exercise of the legislative, executive and judiciary authorities, is vested in select persons, chosen really and not nominally by the people, will in my opinion be most likely to be happy, regular and durable.

[6] La separación entre ambos espacio teóricos se opera en el contexto de las revoluciones burguesas de los siglos XVII – XVIII.

[7] Córdova, Arnaldo,  pp. 19-68

[8] Andrés Malamud , Capítulo 7.

martes, 20 de marzo de 2018

Notas sobre Hector J. Zimerman y Mary Francis Viccini Beck, El análisis sistémico de la política (Polítikon, 1988).

Materiales para Derecho Político 3
Andrés Salvador

Las siguientes notas estan tomadas del artículo de Hector J. Zimerman y Mary Francis Viccini Beck, El análisis sistémico de la política (Polítikon, Año 1, Volúmen 1, Septiembre 1988, pp. 70-74)  y tienen como propósito ampliar la exposición (que también se emplea aquí) de Zimerman en: IV. El analisis sistémico en su Curso de Derecho Político, ed. del Autor, Corrientes, 2008, pp.34-39 particularmente pp. 36-37. [Corchetes, paréntesis y resaltados (que señalan relación entre los conceptos) nuestros].

[A. Sistema en general]

1. Sistema: "Son sistemas las entidades en cuanto son conjuntos de elementos o variables susceptibles de identificación y medición" (Zimerman - Viccini Beck: 71).

2. Entorno [Ambiente = Enviroment]:

3. Interacciones: "unidad básica de análisis" [pueden originarse en: individuos o grupos]:

3. 1. 1. Perturbación: "Fenómenos del sistema que producen o han producido cambios en su funcionamiento" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

3. 1. 2. Tensión: " La tensión es la situación que se produce cuando algunas perturbaciones tanto internas como externas amenazan con desplazar las variables esenciales de un sistema [político] más allá de su margen normal y hacia algún limite crítico, impidiendo con ello que el sistema funcione según su modo o características" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

3. 1. 3. Insumo: "Los insumos son las variables resúmenes que concentran y reflejan todo cuanto en el ambiente es relevante para la tensión política. Las influencias ambientales mas destacadas son la demanda y el apoyo" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

3. 2. 1. Intercambio: "El termino intercambio designa la reciprocidad de las relaciones entre el sistema [político] y los demás sistemas del ambiente [= sistema ecológico - sistema biológico - sistema económico - sistema político (Zimerman - Viccini Beck: 71)]".

3. 2. 2. Transacción: "sería lo que un efecto actúa hacia una dirección, sin preocuparnos por el momento de la conducta reactiva del otro sistema" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

3. 3. 1. Respuesta a la tensión [sistema reactivo o responsivo].

3. 3. 2. Producto: "se denomina a las decisiones de las autoridades" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

Síntesis: "Los miembros del sistema pueden tener la oportunidad de responder a las tensiones, de modo de asegurar la persistencia de algún tipo de sistema, a fin de tomar y ejecutar decisiones obligatorias" (Zimerman - Viccini Beck: 72).

[B. Sistema Político] 

1. Vida política: "la vida política se puede describir como un conjunto de interacciones sociales de individuos y grupos" (Zimerman - Viccini Beck: 71)

2. Pretensión del análisis sistémico: Definir el campo de la ciencia política aislando la política como un sistema independiente del resto de las ciencias sociales (Zimerman: 36).

3. Sistema político: "se orienta a la asignación autorita[tiva] de [bienes y] valores para una sociedad" (Zimerman - Viccini Beck: 71).

3.1. Entorno: [Si el entorno se identifica con la sociedad (nacional)] se puede distinguir un:

a. ambiente intrasocietal: "parte del ambiente social y físico que esta fuera de los limites de un sistema político pero dentro de la misma sociedad".

b. (ambiente) extrasocietal: "comprende esencialmente a la sociedad internacional" (Zimerman - Viccini Beck: 71).

3.2. Delimitación del sistema: otorgándole limites concretos que lo separan de su entorno (Zimerman: 36), sobre esto atender a lo señalado por Garcia respecto de la explicación de la realidad:

a. Inexistencia de limites absolutamente precisos para los sistemas pero necesidad de demarcarlos (Zimerman: 37)

b. Existencia de una demarcación arbitraria pero no caprichosa (Zimerman: 37)

3.3. Noción de persistencia: Las sociedades y otros grupos sociales [se consideran desde esa perspectiva] como entidades relativamentes permanentes que se encentras incluidos en otros sistemas globales (Zimerman: 36) "el sistema político podrá persistir, mantenerse e incluso perpetuarse en caso de que sus miembros enfrenten adecuadamente la tensión"(Zimerman - Viccini Beck: 72).

3.4. Noción de equilibrio: Si existen perturbaciones (interior-exterior) el sistema tiende al equilibrio (Zimerman: 36).

3.5. Interacciones: [Reconocimiento de interacciones que establecen influencias hacia afuera y viceversa (Zimerman: 37)] Pueden ser

a. Sociales [ver environment en Zimerman: 37]

b. Políticas:  orientadas predominantemente hacia la asignación autoritativa de bienes y valores (Zimerman: 36).

3.5.1. Atención:

a. No asimilar todas las interacciones a las interacciones políticas (Zimerman: 37).

b. El concepto de autoritatividad no debe confundirse con el de autoritarismo (Zimerman: 37)